Equipo Telomereces

“Yo también”, con Brene Brown

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Para que exista conexión debemos dejarnos ver y mostrarnos vulnerables.

Sincera, y con excelente humor, Brené Brown expone algunas ideas en estas charlas TED (subtituladas en español)  acerca de su libro “El poder de la vulnerabilidad” y de la investigación sobre el tema que viene realizando desde hace más de una década.
En 2012, “Escuchando a la vergüenza“:

En 2011, “El poder de la vulnerabilidad“:

Sintetizo, sobre la vulnerabilidad y la vergüenza

La conexión, el estar conectados es lo que da sentido a nuestra vida.
Para que exista conexión debemos ser auténticos, dejarnos ver y que nos vean vulnerables.

El miedo a la conexión es vergüenza, eso de lo que nadie quiere hablar, lo que ocultamos por temor a no ser dignos de amor y de pertenencia, “los pantanos del alma” que denominaba Jung .

Las personas con un amplio sentido de DIGNIDAD tienen también un fuerte sentido de AMOR y de pertenencia, son personas entusiastas, son sinceras y honestas consigo mismas, son personas genuinas.
En sus investigaciones Brene Bwown encontró varios puntos en común a estas personas. Por un lado, tienen el coraje de mostrarse imperfectas, pues reconecer la IMPERFECCIÓN facilita el amor propio y ser amables con otros. Además, son personas que renuncian a lo quieren ser para simplemente ser lo que ya son.
Esto tiene relación con atravesar la Vulnerabilidad  y aceptar la vergüenza.

Vivimos en un mundo vulnerable, polarizado, en el que no se puede insensibilizar lo malo sin insensiblizar también las emociones de  alegría y  felicidad. Por eso, retirar la mirada o huir  para tratar de eliminar el dolor y la imperfección no funciona, es fingir.

Ser vulnerable y aceptar la vulnerabilidad propia y de otros significa estar vivo, AMAR, escuchar, entregar,  abrazar, y arriesgarte aunque no tengas todas las garantías de que saldrá bien como deseas.

La vulnerabilidad no es sinónimo de debilidad. Descubrir nuestra vulnerabilidad nos conduce a profundas crisis personales y con frecuencia son simplemente signo de un despertar espiritual.

Atravesar la vulnerabilidad  (“fracasar”, perder, fallar, equivocarse, llorar, expresar tu personalidad..) es indispensable para la creatividad, la innovación y el cambio.

El fantasma de la autoestima es la vergüenza,  la creamos nosotros mismos, es incómoda pero es adaptable. La vergüenza es una epidemia en nuestra cultura.
Hombres y mujeres sienten vergüenza, pero se organiza por géneros, según las creencias y normas de comportamiento masculinas y femeninas que son socialmente aceptadas. La vergüenza es moverse en una red de expectativas contradictorias, conflictivas e imposibles de cumplir, que vamos perpetuando a través de la educación.

En el caso de la mujer la creencia que subyace a la vergüenza es la idea de que lo perfecto es hacerlo todo, día tras día, sin que nunca se note una gota de sudor o de cansancio. Para el hombre la vergüenza es no ser percibido como débil, o como fracasado.

El antídoto para la vergüenza es la EMPATÍA, la expresión del “Yo también”.
Ufff, en ocasiones cuánto alivia  escuchar “Yo también”.

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Post by Carmen Viorreta. EquipoTelomereces.com

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Autor: Equipo Telomereces

Escribo en este blog simpleMente porque me gusta escribir.

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